Coordinador del número: Dr. Francisco Sierra Caballero
Grupo Interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social (COMPOLITICAS-SEJ456)-Universidad de Sevilla, España.
Pensar en nuestro tiempo la comunicación y el desarrollo de la democracia desde el punto de vista de la ciudadanía es imposible como tarea al margen de los procesos de reestructuración y transformación del nuevo espíritu del capitalismo. Si bien podemos constatar, de facto, ciertas dinámicas de apropiación social de las nuevas tecnologías o de socialización de los nuevos medios y mediaciones culturales en la era digital, tales procesos tienen lugar, cada vez más, a partir de las contradictorias y conflictiva determinación de los procesos de subsunción de la sociedad entera por la lógica del capital. Este, de hecho, es el marco que orienta y da sentido a la lucha por el dominio público frente a la lógica del copyright y las actuales asimetrías y desigualdades constituyentes del campo cultural en la denominada “galaxia Internet”.
Históricamente, toda forma de ciudadanía se manifiesta en tres planos de la vida pública: la política, la economía y la cultura. El capital informacional, en palabras de Cees Hamelink, designa la capacidad financiera para pagar la utilización de redes electrónicas y servicios avanzados de información, pero también la habilidad técnica para manejar las infraestructuras de estas redes y la capacidad intelectual para filtrar y evaluar contenidos, así como la motivación activa que todo sujeto ha de disponer para buscar información y aplicarla a las situaciones sociales, considerando tanto la dimensión económica, como desde luego las circunstancias políticas y culturales que mediatizan tal proceso de integración en virtud del contexto. La adquisición de estas competencias y del capital socialmente necesario presupone, en consecuencia, por principio:
a. La dotación de equipamiento y el acceso a las redes electrónicas (infraestructura computacional instalada, conectividad a Internet y conexión de red interna).
b. La utilización de la tecnología y de los instrumentos y servicios disponibles en el mercado de acuerdo a ciertos criterios y prioridades.
c. La apropiación tecnológica e informativa relativa a la disposición organizativa para integrar recursos y usos, la formación y el desarrollo de destrezas para procesar información, al tiempo que las motivaciones para buscar información y utilizarla en situaciones concretas.
d. El funcionamiento en red de los flujos informativos y las dinámicas organizativas tanto internas como externas.
e. Y el diseño de políticas y estrategias de comunicación con capacidad para generar y difundir información propia, facilitar la presencia pública, e identificar democráticamente las políticas de medios, y las prioridades socialmente necesarias en la adaptación y modelo de desarrollo de la infraestructura y contenidos de la red.
Desde este punto de vista, la relación Comunicación, Ciudadanía y Ciberdemocracia debe ser concebida desde una visión integral, ampliando el marco de comprensión y análisis de las lógicas sociales que introduce la cultura digital para abordar así con garantías de éxito el reto de construcción del capital informacional interconectado.
Uno de los retos estratégicos reconocido por los principales organismos internacionales y entidades del sector es, justamente, cómo definir políticas públicas que promuevan la democratización y desarrollo de nuevas formas de gobierno a través de las nuevas tecnologías. La demanda de apertura de nuevos espacios de diálogo que movimientos sociales como el 15M en España o la resistencia insurgente en la red de minorías como el pueblo mapuche en su lucha por el derecho a la tierra y al patrimonio inmaterial tienen en común que apuntan como Derecho Humano fundamental la necesidad de un nuevo modelo de articulación democrática más radical, participativo y pluralista, justo en una era marcada por lo que Yúdice denomina la cultura como recurso; esto es, justo en un tiempo y en el marco de una política de desarrollo que concibe la gestión, almacenamiento, distribución y organización del acceso a los bienes simbólicos conforme a las condiciones de circulación y valorización transnacionales del capitalismo.
En este contexto, definir la naturaleza y perfiles de los cambios en curso que, en un tiempo de rápidas mudanzas y aceleradas transformaciones estructurales del sistema informativo, adquieren una relevancia y centralidad inusitadas, se nos antoja una tarea primordial en la agenda de investigación. Las formas diversas y creativas de construcción de lo común deben, ciertamente, ser sistemáticamente analizadas y objeto de crítica académica, a fin de revelar las nuevas formas de organización y producción de lo social, así como los efectos y consecuencias derivadas de tales dinámicas, tanto desde el punto de vista de la reflexión normativa de la teoría de la cibercultura como espacio deliberativo y de constitución de una nueva gobernanza, como por razones de avance de las competencias necesarias en la innovación de métodos y técnicas de estudio de esta nueva realidad emergente.
El próximo monográfico de Diálogos de Comunicación quiere contribuir por ello a este empeño tratando de repensar tales desafíos y cubrir de paso una notoria carencia en la Comunicología regional, que, tradicionalmente, ha venido adoleciendo de una escasa, dispersa y limitada producción científica en materia de nuevas tecnologías digitales lo que, indudablemente, termina por incidir en una pobre y limitada comprensión de las manifestaciones contemporáneas de apropiación y redefinición de la política contemporánea.
A partir de la documentación y estudio de las metodologías, procesos y bases de conocimiento y meta-‐conocimiento reutilizables en casos de buenas prácticas que buscan explorar sobre el terreno las experiencias de empoderamiento y planeación de las políticas locales de
Sociedad de la Información, el Observatorio Iberoamericano de Ciudadanía Digital de la Universidad de Sevilla convoca a la comunidad académica regional a aportar resultados de estudios empíricos y análisis de experiencias significativas de acceso y desarrollo del nuevo entorno virtual, animando a investigadores y estudiosos de la fenomenología de la ciberdemocracia a aportar trabajos originales sobre el alcance, características y lineamientos de configuración de los nuevos territorios de la cultura red que aborden como principales líneas y ejes conceptuales los siguientes ítems:
- Políticas de comunicación, participación ciudadana y desarrollo social en materia de nuevas tecnologías de la información.
- Nuevas identidades culturales y ciudadanía digital.
-
Netactivismo y
redes sociales.
- Gobierno electrónico y gestión de la administración pública.
- Movimientos sociales y contra-‐información.
- Informática comunitaria y apropiación social de las nuevas tecnologías.
- Cibercultura y políticas de representación.
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